A principios de 2020, harto de no contar con una red de amigos con hijos con los que compartir vivencias, decidí liarme la manta a la cabeza y me volqué de lleno en la creación de una comunidad de padres con los que compartir estas vivencias. La idea no era nueva, mi pareja llevaba formando parte de un grupo de madres más de 2 años, cualquier duda, idea o sugerencia la solía resolver en minutos, así que, muy sabio yo, me pregunté:

Si ellas pueden, ¿por qué no vamos a poder nosotros?

La respuesta era simple:

Porque no queremos.

Sinceramente, no creo que se deba a la falta de interés o las ganas (habrá casos que sí, como siempre). Desde mi punto de vista, la principal razón es la fragilidad de la masculinidad. Como si de una "vacuna" se tratara, desde pequeños nos han inoculado, en mayor o menor proporción, pequeñas normas sobre lo que se espera de un hombre y sobre lo que se espera de una mujer.

Un hombre debe estar dedicado a su familia, pero no de forma sentimental, de una forma más "práctica".

Un hombre no debe exponer sus sentimientos.

Un hombre no necesita consejos de nadie, y mucho menos de una mujer, faltaría más.

Un hombre esto, un hombre lo otro ...

¡Qué sí!, que es un mensaje que ya tenemos muy oído, que los tiempos están cambiando, que cada vez los hombres somos más conscientes, no obstante, la realidad sigue siendo la que es:

El concepto actual de masculinidad, hoy por hoy, es un lastre.

Imagénes | pch.vector