Seguro que habéis oído muchas veces, cuando se habla sobre las consecuencias de ser padre, esa expresión que dice:

Es duro pero compensa.

Todos (o casi todos) sabemos que la vida, tal y como la conocíamos, cambia cuando eres padre, pero, desde mi punto de vista, ser padre no debería implicar perder cosas, debería implicar ajustar cosas.

El teorema de la compensación parental establece que tener hijos es igual a la suma de la pérdida de amistades, la pérdida del tiempo para uno mismo y la pérdida del tiempo en pareja.

PA + PT + PP = TH

Aunque todos sabemos que los teoremas demuestran una verdad, cuenta la leyenda que existen ciertos tipos de personas que consiguen romper con este teorema y gozar de una vida equilibrada y compensada.